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Antes de Berklee, una última noche en casa: la historia de Amel Tejada y la ciudad que la formó

Dentro de pocos días, una maleta partirá de Santiago rumbo a Boston. Lo difícil no será empacar la ropa, sino todo lo que se queda atrás: años de formación, escenarios, canciones, maestros, familia y una ciudad que ha sido parte esencial en la historia de Amel Tejada.

Antes de comenzar sus estudios en Berklee College of Music, Amel decidió despedirse de Santiago con un concierto que lleva un nombre imposible de ignorar: Última noche en casa.

Pero esta no es solo la historia de un concierto. Es la historia de una joven santiaguera que está a punto de comenzar uno de los capítulos más importantes de su vida.

La ciudad donde empezó todo

“Yo no quiero irme y desconectarme de mi ciudad”, cuenta Amel. “Quiero aprovechar esta oportunidad para compartir con la gente mi proyecto”.

Cuando habla de Santiago, no lo hace como un simple lugar de origen. Habla de la ciudad donde descubrió quién quería ser. Aquí están su familia, sus primeros maestros y los escenarios donde comenzó a construir su camino artístico.

Amel Tejada durante una sesión fotográfica antes de su concierto Última noche en casa en Santiago previo a iniciar sus estudios en Berklee College of Music.
Amel Tejada

Su historia empezó muy temprano. A los dos años y medio ingresó a Ballet Contémpora, bajo la dirección de Alfa Rodríguez. A los seis comenzó sus estudios de música y a los ocho inició el piano clásico. Después llegaron el canto, el teatro y espacios que han marcado la vida cultural de Santiago, como Las 37 por las Tablas, el Centro León, el Centro de la Cultura y el Gran Teatro del Cibao.

“Yo estuve en todo”, recuerda entre risas. “Comparsas de Carnaval, actividades en el Centro León, presentaciones en el Gran Teatro del Cibao… Si había una actividad de arte en Santiago, yo estaba ahí”.

Por eso, cuando llegó el momento de elegir qué estudiar, nunca sintió que hubiera demasiadas opciones. “Yo sabía que iba a hacer arte”.

La música apareció mucho antes que cualquier decisión profesional. Primero llegó a través del ballet y del piano clásico. Con el tiempo se sumaron el jazz latino, la bossa nova, el bolero y la canción de autor latinoamericana.

Habla de Tchaikovsky y Mozart con la misma naturalidad con la que menciona a Michel Camilo, Rafelito Mirabal, Mercedes Sosa o Silvio Rodríguez. No los recuerda como referencias académicas, sino como parte de la banda sonora de su formación. “Yo no solamente estaba pendiente a lo que bailábamos”, recuerda. “También a la música que estábamos bailando”.

“Hay una parte clásica que nunca se va a ir de mí”, dice. “Pero también está esa parte latinoamericana, melancólica, esa música que no solamente era bonita, sino que también era un manifiesto”. Esa sensibilidad es la que el público encontrará sobre el escenario en Última noche en casa.

El camino hacia Berklee

“Yo no quería dejar de ser creativa”. Esa idea terminó guiando las decisiones que tomó antes de llegar a Berklee.

Exploró distintos caminos académicos, pero sentía que todavía no encontraba el lugar donde realmente encajaba. Finalmente llegó a la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), donde encontró una formación mucho más cercana al tipo de artista que quería convertirse. Años antes ya había participado en un programa de verano de Berklee College of Music, una experiencia que terminó confirmándole que quería dedicar su vida a la música.

“Vi los pianos, los instrumentos, gente cogiendo clases y hablando de temas musicales. Yo dije: es verdad que aquí dan música”. La UNPHU reforzó esa certeza. Allí encontró maestros, preparación y un entorno que fortaleció su confianza como músico.

Cuando llegó el momento de aplicar al programa Berklee en Santo Domingo, sintió que ya no era la misma joven que había empezado a hacerse esas preguntas años atrás. “Yo sabía lo que había crecido”.

Fue seleccionada para ingresar al programa, luego para audicionar y finalmente recibió la noticia que cambiaría el rumbo de su carrera: una beca completa para estudiar en Berklee College of Music.

“Ha sido una gran bendición en mi vida”, dice. En Boston estudiará Contemporary Writing and Production, una carrera enfocada en composición, producción y desarrollo artístico. Fue entonces cuando Última noche en casa adquirió un significado distinto. Más que el concierto antes de un viaje, se convirtió en una oportunidad para agradecer a quienes han acompañado su camino desde Santiago.

“Quiero aprovechar esta oportunidad para compartir lo que amo con más personas y que me acompañen en este sueño que estoy viviendo”.

Aunque prefiere mantener en secreto algunos detalles del repertorio, sí tiene claro qué quiere que el público recuerde cuando termine la noche. “Quiero que se lleven el amor con el que ese concierto fue preparado”, dice. “Esa pasión que yo comparto y que comparten todos los músicos y todas las personas involucradas para que sea una noche para recordar”.

Una última noche en casa

“Yo quiero irme con la mentalidad de que soy una esponja”, dice. “Estoy cogiendo de lo que he visto en mi ciudad, de lo que he visto a través de las artes, y allá también quiero coger elementos para seguirme formando”.

Cuando habla de lo que más extrañará, la lista es sencilla: el plátano, los víveres, los helados de coco en vasito y Tenú Restaurante, un lugar donde se presentó muchas veces y al que guarda un cariño especial. “Soy muy amante de la comida dominicana”, dice entre risas. “No sé qué pasará”. Quizás por eso Última noche en casa funciona tan bien como nombre para este concierto. No habla solamente de una despedida. También habla del lugar desde donde empieza todo.

Su historia probablemente resonará en muchos jóvenes dominicanos que sueñan con dedicarse al arte y todavía sienten que ese camino parece demasiado incierto. Ella también pasó por ahí. “El camino de todos es distinto”, dice. “Dios abre puertas que sorprenden a uno”.

“Bastantes vueltas que yo di”, reconoce. “Pero fui buscando esos lugares que conectaban conmigo”. Dentro de pocos días, esa maleta partirá rumbo a Boston.

Pero antes, Amel quiere cantar una vez más en la ciudad donde descubrió su vocación, encontró a sus primeros maestros y comenzó a imaginar que este sueño podía hacerse realidad.

Cuando las luces del Gran Teatro del Cibao se apaguen al final de Última noche en casa, terminará un concierto. Lo demás apenas estará comenzando.


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Lisbeth De La Cruz
Lisbeth De La Cruz
Lisbeth De La Cruz es empresaria, marketer, creadora y una observadora curiosa de los detalles que hacen que una experiencia se sienta bien pensada. Desde Guía Santiago, comparte aperturas, lugares, recomendaciones y conversaciones sobre la ciudad con una mirada cercana, curada y confiable. Su contenido combina criterio empresarial, sensibilidad estética y orgullo local, siempre con la intención de poner en el radar aquello que aporta valor, contexto y una mejor forma de vivir y disfrutar Santiago.

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